El Enemigo es la Civilización

El Enemigo es la Civilización

Constantemente me encuentro reflexionando sobre las situaciones de la vida diaria, los hábitos que desarrollamos como individuos, las costumbres, normas e imposiciones sociales que -conscientes de ello o no- afectan la manera en que nos envolvemos y actuamos. La reflexión me lleva a cuestionar y cuestionar me lleva desobedecer. Siempre re-definiendo lo que es Resistir y lo que es Libertad.

Cada cual decide que Libertad desea perseguir, pero cuando los pensamientos libertadores no retan la idea de la civilización y se limitan solo a lo que es armonioso a ella, la libertad puede acabar en conformidad.

Para mi es enigmático el hecho de que todos acepten este modo de vida artificial y destructivo como si fuera el único. Y no hablo de capitalismo y socialismo, de derechismo e izquierdismo, eso son solo variaciones de lo mismo. Hablo de esto de arrancarnos de nuestro hábitat. De convertirnos bajo el adoctrinamiento de lo ‘civilizado’ en recursos humanos. De salirnos del camino del bosque que es eterno para perseguir objetos que tienen una duración programada. De haber dejado de adquirir conocimientos a través de una completa experiencia y relación estrecha con mundo real para limitarnos a la especialización requerida en el mundo laboral, convirtiéndonos en los únicos habitantes de la tierra que no saben un carajo del mundo vivo excepto lo que es útil para sus aspiraciones y para la sociedad.

Lo peor de todo es que esto no es opcional. Fue impuesto de una manera tan violenta y planificada que en la mente de las personas ni siquiera existe el pensamiento de cuestionarlo y cuando se cree que se está combatiendo, ya sea por la derecha o por la izquierda, solo se está legitimando y perpetuando.

Nuestro mayor enemigo no es el capitalismo. El capitalismo es a lo que ha evolucionado la idea de la civilización, y comparten una misma raíz: la explotación de todos los seres que habitan la tierra.

Despertamos o Desaparecemos

Despertamos o Desaparecemos

La naturaleza continua siendo blanco de los intereses y la explotación por y para los ricos. El crecimiento de laberintos de cemento no se detendrá. Llegarán mas restaurantes, mas hoteles lujosos. Se levantaran mas monumentos y se transformarán lugares hermosos en parques de diversión para adultos. Todo en nombre del desarrollo económico, del bienestar, del progreso. Pero, ¿el de quien?

Nada de esto es nuevo. Es una historia que se repite año tras año desde 1947 (Operación Manos a la Obra), y el resultado sigue siendo el mismo: mientras se expropia, se vende y se regala la tierra de Borikén a explotadores criollos y extranjeros, el Borikeño sigue siendo la hormiga que trabaja para mantener a la colonia.

¿Y que obtenemos a cambio? Privilegios, lujos y comodidades. ¿Realmente vale la pena seguir destruyendo la isla por tener cosas que ni siquiera necesitamos? ¿Como llegamos a esta obsesión por el consumo? Por tener todo lo que un anuncio de miles de dolares te dice que tienes que tener. Tener por tener, por tener para aparentar ser. ¿De verdad crees que eso es progreso? El que los espacios naturales se destruyan. El que los animales sean desplazados a lugares donde no pueden sobrevivir y eso cause la extinción de cientos de especies que a su vez juegan un papel en la supervivencia de otras cientos de especies y hasta de nosotros los humanos. Eso es lo que cuesta tu estilo de vida de consumo desmedido. De ‘consumo por que si, porque puedo’.

¿Ese es el futuro que deseas dejarle a tus descendientes? Una cultura de consumo sin sentido y un mundo semi-destruido?

La defensa de la naturaleza en cualquiera de sus formas debe SIEMPRE estar acompañada de una violenta campaña de anti-consumo.  El consumismo no solo es la raíz de la contaminación y la destrucción de la naturaleza, si no de la contaminación de la mente del hombre.

Si empezáramos individual y colectivamente a independizarnos de las corporaciones produciendo no solo nuestra comida, si no todo lo que necesitamos para sobrevivir sucedería el cambio mas radical no solo por la reducción de la basura y la contaminación si no en la economía. Sería un golpe a las megacorporaciones extranjeras y daría oportunidad a que la producción de los artículos que si son necesarios en nuestra vida pase a manos de la comunidad.

Eso sería el principio de revertir el daño que hemos estado haciendo a la tierra durante todos estos años, y si fuese muy tarde para eso nos ayudaría a sobrevivir un futuro colapso ecológico o social. Recuperaríamos los conocimientos y habilidades que perdimos cuando cambiamos la cultura real por la del consumo. Recuperaríamos nuestra autonomía; comenzaríamos a ser verdaderamente libres.

La lucha por la descolonización tiene que ir de la mano con la conservación de nuestro hábitat natural y eso significa abandonar muchas de las cosas a las que estamos acostumbrados. De lo contrario nuestros descendientes se encontrarán en la peor situación que haya atravesado la humanidad y todo por culpa de nuestra ceguera e irresponsabilidad.

No existe semejante cosa como ‘ambientalismo’. Eso es un término que tapa la realidad: el ‘ambiente’ es nuestra verdadera y única  casa. Es lo que nos permite existir y lo que realmente debemos proteger.

 

Arma Letal contra el ELA

Arma Letal contra el ELA

Día a día estamos siendo testigos de como se desmantela todo lo falso que se construyó a través del engaño y el sometimiento, a través de la manipulación y la represión, a través de la distracción y el consumo; y no para nuestra fortuna si no para dar paso a algo muchísimo peor de lo que nos podemos imaginar.

Día a día sentimos como el país se nos viene encima. La amenaza de crisis y desesperación, el miedo a la desposesión y la miseria no deja lugar para la esperanza de un futuro claro.

Estamos sufriendo una dictadura moderna. Una dictadura refinada pero a la vez el imperialismo mas crudo y simple que pueda sufrir un pueblo, sin disimulos, frente a los ojos del mundo entero.

Imponen, controlan, reprimen, explotan a su antojo como si estuvieran en todo su derecho de hacer con lo que no es -y nunca será- suyo lo que les de la gana.

El gobierno de Estados Unidos no tiene el derecho de imponer condiciones, ni juntas de control, ni gobiernos coloniales. Nosotros, como nativos de Borikén, tenemos el derecho de expulsarlos junto a todos los que quieran irse con ellos.

¡Que no haya espacio para la explotación, la tiranía o la complicidad!

Podría sonar violento, pero no hace falta derramar sangre para hacer esto. Hace falta resistencia cultural. Hace falta rechazo a las instituciones, los símbolos, la cultura impuesta. Hace falta la No-Colaboración con cualquier individuo o empresa que tenga juego en este esquema de explotación humana; esta tiranía de utilizarnos a nosotros y a nuestra tierra como propiedad suya.

¡Borikén no es propiedad de nadie!

La revolución tiene que ser una de cultura y espíritu, que cree las bases para el desarrollo de los nuevos Borikeños; los que se atrevieron a arrancarse el coloniaje mas profundo y empezar de nuevo. Los que no temen en abandonar la ridícula idea del ‘progreso’ para adoptar la simplicidad natural humana.

Debemos volver a ser lo que fueron nuestros antepasados de todas partes del mundo alguna vez: ¡humanos! ¡indios! ¡libres!

Sin Descolonización del Individuo No Hay Independencia

Sin Descolonización del Individuo No Hay Independencia

Descolonización e Independencia son dos términos que entran inevitablemente a la conversación cuando se habla de las soluciones a esta situación de invasión y explotación que atraviesa la isla de Borikén. Generalmente estos dos términos son vistos y discutidos desde un punto de vista jurídico y son pocas las veces cuando se habla de otro tipo de coloniaje que es la raíz de toda la decadencia de nuestro mundo moderno y las consecuencias destructivas que ha tenido en nuestro hábitat natural.

Si lo que buscamos es una solución radical a nuestro problema entonces debemos reflexionar que es realmente el colonialismo, pero no desde un punto de vista jurídico o territorial, si no desde un punto de vista psicológico y cultural.

El colonialismo es el fruto de la expansión de la cultura Greco-Romana por medio del Imperio Romano de quienes heredamos el concepto de civilización moderna, progresista y cristiana cuya influencia esta marcada en nuestro lenguaje, calendario, arquitectura, milicia y en muchos otros aspectos de la organización social actual.

El Imperio Romano fue responsable del sometimiento y la destrucción de un gran numero de pueblos libres. Estos fueron obligados a abandonar sus creencias y su estilo de vida de armonía con nuestro hábitat natural, haciendo así desaparecer casi por completo ese modo de vida. La historia se repite en el Nuevo Mundo con la llegada de la civilización Europea, que fue resultado de ese coloniaje genocida romano. La imposición de la religión Cristiana, la religión de un solo dios, en ambos casos fue la clave para este sometimiento, destruyendo así las creencias religiosas que desarrollaron esos pueblos, creencias que eran la base de su cultura.

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“Para establecer sobre las ruinas de sus altares tan numerosos el altar de un dios único y supremo, amo del mundo, ha sido preciso que fuera destruida primero la existencia autónoma de las diferentes naciones que imponían el mundo pagano o antiguo. Es lo que hicieron brutalmente los romanos que, al conquistar la mayor parte del mundo conocido de los antiguos, crean en cierto modo el primer esbozo, sin duda por completo negativo y burdo, de la humanidad.” – Mijail Bakunin

Pensar que ser ‘independientes’ traerá la prosperidad que tanto deseamos es una fantasía. La mayoría de los países son ‘libres’ y sin embargo están sometidos a la misma explotación de corrupción y capitalismo, y es que ese es el propósito de este modo de vida que hemos heredado, no hay otra manera. Ese es el verdadero ‘nuevo orden mundial’ y lo estamos viviendo desde hace décadas.

Extirpar este coloniaje cultural es la etapa de descolonización mas fundamental: volver a ser uno con nuestro hábitat. Redescubrir que significa ser humano es una tarea en la que probablemente nos tomemos la vida entera. Las ideas que nos sembraron desde pequeños tienen raíces muy profundas que solo se pueden descubrir reflexionando sobre ellas.

La independencia podría traer cambios positivos -como el fin de las leyes de cabotaje por ejemplo- y sin duda es parte de una verdadera liberación del pueblo Borikeño, pero mas allá de eso, sin un verdadero despertar de conciencia nacional y humana sería cambiar un explotador por otro, serán otros los que nos gobiernen, otros que tal vez sean los mismos y eventualmente nos tocaría enfrentar a una tiranía criolla peor que la que enfrentamos.

Pero esto sería solo parte del proceso, podría ser detonante de un verdadero proceso de liberación. Sentirnos amenazados nos obligaría a recurrir a nuestros instintos y como cualquier animal acorralado lucharíamos por nuestra autopreservación. Y es que uno de los factores mas influyentes en eso de que el Borikeño no ‘se rebele’ es el estado de seguridad que vivimos, donde todo es (parece) ‘seguro’ y ‘civilizado’. Donde el lujo y el entretenimiento (la distracción) mantienen a las masas en un estado letárgico.

Experimentamos el mundo a través de tecnologías e infraestructura artificial, es poca la experiencia con el mundo real. Estamos muy acostumbrados a la seguridad del mundo moderno donde las amenazas llegan a través de un periódico o un noticiero. No están ahí en nuestra cara, amenazándonos con quitarnos la vida y obligándonos a reaccionar -aunque esa es precisamente nuestra situación, enfrentamos el exilio y la extinción, nos vemos amenazados a desaparecer entre las multitudes de una tierra extraña mientras otros disfrutan de la tierra en que nacimos.

Entonces, ¿Como vamos a enfrentar a esta ‘mayoría’ partidista que es capaz de todo por no perder esa falsa seguridad que les han vendido?

La solución es organizarnos, desatarnos,  reconstruirnos. La solución es Renacer.

No hace falta intelectualidad alguna para ver cual es la presente situación de la humanidad. El Estado es el amo, el humano es su cautivo. No tenemos que conquistarlo, no tenemos que echarle mas leña al fuego que consume nuestro planeta y nuestras vidas. Tenemos que atacarlo, debilitarlo. ¿Como? Recuperando nuestra autonomía como seres humanos, la que nos quitaron para obligarnos a trabajar para ellos. Desatarnos física y psicológicamente de sus tentáculos. Rechazarlo, colectivamente, boicotearlo, desafiarlo, humillarlo.

No hace falta convencer a las mayorías a que piensen como nosotros. No hace falta tomar el control del estado para cambiarlo todo. Solo hace falta que los pocos individuos que entiendan esta realidad se organicen y persigan ser libres de todo esto. Que sean libres y que junten esa libertad, para que los demás vean que es posible, para que prefieran hacerlo también. Mas eficiente que un golpe de estado, que una revolución armada o una bomba sería destruir la mentira de que necesitamos un Estado que administre nuestras vidas.

Los pueblos originarios fueron libres, por miles de años, ellos son la evidencia de que este tipo de libertad no es una fantasía. Las sociedades primitivas –nuestros ancestros– de todos los continentes son la clave para recuperar nuestra verdadera identidad. Para volver a ser humanos y no ser solo un recurso más de una maquina gigantesca de destrucción.

Descolonizarnos es todo esto, y mucho mas…

FP

¿Borikeños o Puertorriqueños?

¿Borikeños o Puertorriqueños?

Ante la amenaza de que el imperio nos arrebate lo que nos queda de nuestra tierra para entregarla a sus millonarios me pregunto frecuentemente, ¿que opciones de lucha realmente tenemos? ¿marchas? ¿manifestaciones? ¿desobediencia civil? ¿campañas de educación?, pero ¿como educar a una población que no quiere ser educada y que prefiere la visión que les ofrece los medios manipuladores y los partidos políticos? ¿realmente los necesitamos de nuestro lado? ¿acaso no basta con unos pocos para cambiar la historia? ¿realmente necesitamos las instituciones para crear un verdadero cambio?
En el sistema democrático actual la mayoría es la que importa, la que tiene el poder de decidir entre las pocas ilusiones que se nos ofrecen. Son la ‘voz del pueblo’. Pero ya hemos visto hasta donde nos ha llevado las decisiones de la mayoría. La mayoría vive en la inercia y la confusión, y son mantenidos en tal estado por el bombardeo de distracciones y de desinformación al que son sometidos diariamente.
Nuestra situación actual fue consentida por cada voto electoral desde el establecimiento del Estado Libre Asociado. No han sido los políticos solos los que han explotado esta tierra, perseguido a su gente y echado un lado a los que luchan catalogándolos como una ‘minoría independentista’ a la que no vale la pena prestarle importancia; han sido también los ‘puertorriqueños’.
Ya sea por el lavado de cerebro, la asimilación, la persecución con medidas terroristas como la mordaza o por las razones que sea, nada de esto puede cambiar o justificar esa realidad. Analizar esto no es ‘echar culpas’, si no reconocer que el enemigo de Borikén no es solo el imperialismo, si no la mente colonizada que obra en contra de nuestra tierra.
Esos ‘puertorriqueños’ de sangre pero ‘americanos’ de mente y corazón. Los que dicen que proteger la naturaleza interrumpe el ‘progreso’. Los que dicen que sin los ‘americanos’ no somos nada, que nos morimos de hambre o que seríamos indios en taparrabos. Los que dicen que los independentistas son responsables de que ‘esto este como está’ son cómplices de la desgracia que enfrenta este tierra. Yo no me identifico con ellos, lo que me deja claro que ellos y yo NO somos iguales.
Ahí es cuando empiezo a analizar que hay una diferencia entre ‘puertorriqueños’ y Borikeños. Que ‘puertorriqueño’ es un termino general que puede aplicar a cualquiera que dice amar su tierra pero colabora con los invasores en su destrucción y explotación.
La realidad es que el nombre de ‘Puerto Rico’ es el principal símbolo del coloniaje. Los colonizadores no tenían derecho alguno a cambiar el nombre que le dieron los verdaderos conquistadores y preservadores de esta tierra. ‘Puerto Rico’ es el nombre de la colonia que se estableció en el siglo XVI para explotar los recursos y habitantes de esta isla. Su nombre sagrado es Borikén, Boriké, Bonrinkén.
Comprendiendo esta realidad hace sentido que los Borikeños son los que entienden que somos hijos de esta tierra y que nuestra obligación como herederos de este paraíso es defenderlo de cualquier amenaza. Los que entienden que el coloniaje esta en nuestras mentes, que debemos arrancarlo de raíz para librarnos de esa visión del mundo que crearon para nosotros en donde se presenta la destrucción de nuestro hábitat, la explotación de nuestros recursos y el materialismo sin sentido como ‘progreso’, pero en realidad es un sistema destructivo que esta llevando miles de especies a su extinción. Los Borikeños somos pocos, pero somos suficiente.
Entonces las opciones se hacen mas claras: mientras se siga dejando el futuro de nuestra isla en manos de instituciones como los partidos políticos, el Congreso o la Organización de Naciones Unidas la decadencia seguirá arropando nuestra tierra.
No hay ningún logro en hacer que las instituciones hagan leyes para satisfacer las demandas de sus cautivos. La solución no puede buscarse en las instituciones, porque estas operan bajo la dictadura de la mayoría. Las respuestas a este situación histórica tienen que venir de fuera del sistema. De la organización de comunidades que busquen librarse de este sistema explotador. Comunidades que persigan la libertad y la autonomía que disfrutaron nuestros antepasados de Borikén y del resto del mundo.
La lucha no debe ser por el control del estado, si no por nuestra libertad individual y por nuestro derecho a manejar nuestras propias vidas y disfrutar libremente nuestra tierra.
No debemos desenfocarnos con toda la distracción de la famosa Junta de Control que es solo un ‘bogeyman’ más, una manifestación del verdadero problema: la invasión de nuestra tierra. Quienes estamos conscientes de esta realidad debemos organizarnos, debemos convertirnos en guerreros de Borikén y abrir un nuevo frente.
Yo soy Borikeño. Soy hijo de Borikén
Tierra indomable que llama a sus guerreros
Guerreros del bosque, del mar y del sol
Yo soy Borikeño. Soy hijo de Borikén
Y respondo el llamado de nuestra madre
Porque mi sangre y su tierra son una misma cosa