“¿Que hacen los Puertorriqueños que no se rebelan?”: Carta abierta a Ramón Emeterio Betances

“¿Que hacen los Puertorriqueños que no se rebelan?”: Carta abierta a Ramón Emeterio Betances

Querido Ramón Emeterio Betances:

Los puertorriqueños que no se rebelan están en sus casas, frente a su televisor.

Los puertorriqueños que no se rebelan están sometidos a la esclavitud moderna.

Los puertorriqueños que no se rebelan son víctimas de la manipulación de la educación y los medios de comunicación.

Los puertorriqueños que no se rebelan son engañados cada cuatro años por una cara distinta que representa no un ideal, sino una mafia con un diferente color.

Los puertorriqueños que no se rebelan están hundidos en el mundo del entretenimiento.

Los puertorriqueños que no se rebelan han sido privados de explorar sus raíces y su historia.

Los puertorriqueños que no se rebelan están ocupados imitando las costumbres de la cultura global.

Los puertorriqueños que no se rebelan están aún sumidos en el juego del baile, la botella y la baraja.

Los puertorriqueños que no se rebelan se reúnen todos los fines de semana para consumir sus vicios bajo el consentimiento y la protección del estado.

Los puertorriqueños que no se rebelan están en todas partes y no se rebelan porque no tienen tiempo para pensar.

Los puertorriqueños que no se rebelan morirán sin jamás entender la gran mentira oculta entre medias verdades que han dado forma al curso de su historia…

Quien se quede que se prepare a pelear…

Quien se quede que se prepare a pelear…

La situación crítica en la que se encuentra la isla en el sentido económico y social solo es el comienzo de un futuro obscuro y caótico para nuestra isla. Puerto Rico, ósea tanto el país junto con sus habitantes le debe mucho dinero a personas que tienen mucho dinero y poder y es una deuda que a como dé lugar hay que pagar…

Una deuda que crearon los que han dirigido al país, quienes son los responsables de llevarlo a esa misma situación mediante el malgasto de fondos y la corrupción y ahora están tomando las medidas más crueles e injustas para poder pagarla.

Desde las ‘fotomultas’, que no es otra cosa que un tipo de impuesto que sin duda recaudará millones para el gobierno, hasta un nuevo impuesto al petróleo y una reforma contributiva que encarecerá nuestro ya encarecido costo de vida.

Estas medidas son solo el principio de muchas por venir, no hay duda de que esa deuda permanecerá (o de que aumentará) por mucho tiempo y serán muchas más las medidas como estas que el gobierno tomará para librarse a sí mismos de la catástrofe que ha creado y sea el pueblo esclavo quien se sacrifique.

Entonces ¿cuál es el rol de la población en todo esto? ¿Sentarse a esperar como todo pasa? ¿Permitir que estos supuestos líderes sigan empeorando nuestra calidad de vida sin hacer nada al respecto? ¿Seguir peleándose ciegamente entre azules y rojos e ignorar que el problema son ellos?

No podemos negar que nuestra sociedad es una sociedad sometida a un lavado de cerebro que le ha hecho pensar que es el puertorriqueño mismo su enemigo y que no son los de arriba. Una sociedad que se desconectó de lo social para disfrutar de la conformidad de la tecnología y el entretenimiento.

Los jóvenes crecen pensando que lo político y social no importa y no les afecta y solo se interesan por ver la última serie de Netflix o por el baile y la botella de todos los fines de semana.

La fiesta y el entretenimiento ha dominado y controlado nuestra sociedad desde hace cientos de años y esa actitud despreocupada está teniendo resultados destructivos en nuestra sociedad a la vez que también es la responsable de permitir que nuestra bella isla haya llegado a esta situación tan crítica y vergonzosa.

Pero el puertorriqueño común prefiere ignorar todo esto, porque se cree muy grande y muy importante para prestar su atención a esta situación.

Nos han hecho creer que somos más importantes que Puerto Rico, que Puerto Rico es una isla pequeña donde solo existen jíbaros, pobreza y no existe futuro. Nos han metido el sueño americano a todos en la cabeza justo cuando el sueño americano se está destruyendo.

Entonces ¿cuál es la solución? ¿Abandonar la isla en busca de una mejor vida en los Estados Unidos? Suena mucho más fácil que decidirse a afrontar el problema. Suena mucho más fácil abandonar a tu familia y a todas las personas con quien has creado lazos.

La realidad es que ese es el pensamiento egoísta que nos han ensañado a perseguir, porque ya no se fomenta el colectivismo, el ayudarse como todos miembros de la misma tribu que llevan la misma sangre y comparten una misma tierra, sino que se nos ha convertido en individualistas suicidas que buscan solo su propio bienestar y conformidad.

¿Porque vale la pena sacrificar tu vida por llegar al sueño americano que nos han vendido pero no vale la pena sacrificar y dedicar tu vida por defender al pedazo de tierra que te vio nacer y las personas que en él te enseñaron a vivir y a crecer?

La isla ha llegado a este punto debido a la inacción de las generaciones anteriores, ¿Por qué repetir la historia?

Ya es hora de abandonar la burbuja de alienación en la que vive la mayoría. Es hora de ver que el futuro está en peligro, el de nuestra isla, el de nuestra cultura, el de nuestras futuras generaciones y el de la humanidad entera. Ya es hora de dejar de alimentar tu vida de distracciones, fantasías y entretenimiento y alimentarla con algo real.

Es hora de aceptar que no importa en qué parte del mundo estés la crisis, tarde o temprano, va a llegar y que el momento de tomar acción es AHORA…

4  de Noviembre 2014